Insultando con propiedad
Ayer me encontré con la noticia de que Llamar "zorra" a la esposa no es un insulto, según sentencia judicial de la Audiencia provincial de Murcia. Creo que ese juez no ha sido demasiado “zorro” a la hora de dictar sentencia, mas bien diría que ha sido un poco “dondorondón” (insulto murciano que se refiere a persona irreal a la vez que ridícula) entiendo que se ha pasado un poquito de frenada porque no creo que este señor sea un “gandido” (muerto de hambre, desgraciado) y no quiero pensar que con su sueldo, haya hecho todo esto para alcanzar fama y estar de boca en boca, es decir, que no es ningún “culichichi” (en canarias se le dice a alguien que carece de importancia social). Sinceramente tengo la impresión que todo proviene de que debe tener a su cargo un “viceberzas” (empleado en el siglo XIX para designar al secretario de un tonto o alguien más imbécil que él).
El problema es que este tipo no es consciente de la transcendencia de su sentencia porque, por ejemplo, a mi me ha hecho replantearme toda mi relación de insultos, me cambia mi visión de la vida. ¿en qué lugar queda la gente a la que alguna vez he calificado de "hijo de puta"?, según este hombre puede ser que piensen que mi intención era decirles que son hijos de una luchadora obrera que no cotiza a la seguridad social. Pero... ¿en qué país vivimos? por favor que ningún juez me cambie mi intención, hijo de puta al igual que zorra para mi es algo muy feo, algo que no diría a quien quiero, algo reservado para especímenes singulares que me pueda cruzar por el camino, por lo tanto, señor juez, si le gusta a su señora agasájela con tan elegantes palabras pero creo que ha sido usted un poco “magancés”, dicho desde el cariño.
*insultos sacados del Libro de los Insultos en Lengua Castellana.


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